Marzo, 2003

 

ESTIMADOS PADRES Y MADRES DE FAMILIA:

 

 

TEMA; LA IMPORTANCIA DEL HABITO DEL ORDEN EN CASA Y EN LA ESCUELA.

 

 

El orden es armonía, regularidad, regla o modo determinado de hacer u organizar. Debe haber una buena disposición y motivación por parte de las personas para que sean ordenadas. Hay tres tipos de orden: el externo, el interno y el interno familiar.

 

El orden externo implica que todo está en su lugar, inclusive en el aspecto personal se refleja pulcritud, armonía en el vestir o limpieza.

 

El orden interno se ve reflejado en la conducta o en el ambiente de los que nos rodean o de nosotros mismos.

 

El orden interno familiar se observa en la manera de mostrar una paz interior o una inquietud evidente. Al consultorio de una psicóloga infantil llegan diversos niños y niñas con desórdenes internos y  en ocasiones incluso los padres ignoran que estos niños y niñas padecen estos desórdenes.

 

Para llevar una vida ordenada se empieza por tener rutinas, por ejemplo, en los bebés:

 

Como él o ella no tiene noción del tiempo, la irá adquiriendo al conocer la secuencia de su día. El baño antes o después de dormir, silencio cuando está oscuro y ruido cuando hay luz. Conforme el niño o niña va creciendo, estas rutinas se convierten en dosis de orden interno que lo tranquilizan porque sabe a qué atenderse.

 

El desorden interno hace que las cosas le sean más difíciles a los pequeños de lo que en verdad son. A veces este tipo de desorden los agotan y les hace pensar que hay cosas difíciles de hacer cuando en realidad no lo son. En estos casos es necesario ayudarlos a llevar una secuencia en lo que hacen.

 

Por ejemplo, en el caso de los adolescentes, ellos y ellas son los más afectados en el campo del desorden ya que de hecho su desorden externo es el reflejo del caos interno por el que están pasando.

 

Padres o Madres son los principales en poner el ejemplo en casa. Si son ordenados, existe un ejemplo vivo las 24 horas. Continuamente los pequeños verán la repetición de determinadas reglas que ellos las adoptarán  sin pensar si son ordenados o no. Claro que no todos los padres o madres ordenados tendrán hijos o hijas ordenados. Hay muchos casos en

que los padres o madres no confían en la fuerza de su ejemplo y exigen orden, amenazan, castigan y reprochan. Por ejemplo, el abrir y cerrar la mermelada diariamente puede ser un acto instintivo pero si el padre o madre  le dan al evento de abrir y cerrar la mermelada  una carga emocional tan grande que puede generar reacciones adversas. “Ahora a propósito la dejo abierta”, puede ser la reacción del niño o niña.

 

 

Es importante enseñarles a todos los niños y niñas las ventajas que tiene seguir un orden al trabajar; de empezar de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha. Enseñarles cómo lograrlo.

 

El orden no es algo que se pueda improvisar. Se va educando tanto interna como externamente. Existen casos en que padres o madres carecen de orden interno y al sentirse ansiosos o aburridos lo compensan con orden externo. Entonces, al ser tan ordenados son al mismo tiempo impacientes. No pueden esperar a que sus hijos acomoden con tal precisión su habitación, juguetes, etc. Muchas veces los adultos optan por hacerlo ellos mismos. Es mejor encontrar el punto medio para que su hijo o hija sea más ordenado y no tengan que discutir por esto. No echen a perder los ratos mágicos de convivencia de calidad con los hijos e hijas, por levantar unos juguetes o lavar unos trastes. Es muy importante fomentar el orden y la limpieza en los niños pero siempre habrá tiempo para ello.

 

 

 

 

Con cariño

 

 

Miss Yvonne.

 

 

 

 

 

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